Sobre mí
Soy Carmen García Gómez
Apasionada de la escritura intimista

«Igual que con el amor; es tan importante lo que dices como lo que callas,
las palabras como los silencios.»
(Andrés Neuman)
Podría decirte aquello tan típico de que «escribo desde pequeña», podría decirlo porque así es. No recuerdo la primera vez que cogí una libreta y empecé a anotar las cosas y los sentimientos del día; después descubrí que eso se llamaba «diario».
Ya desde pequeña era bastante solitaria, preferiría estar en mi habitación escuchando música y leyendo o escribiendo, que jugar en la calle con los amigos del barrio.
Lo que sí recuerdo es que le escribía a TODO; cartas a mamá, el diario al que le puse de nombre David, cartas a mis amigas y amigos a las que las mandaba por correo, cuentos, versos, textos llenos de «mi» filosofía de aquel entonces, sobre lo justo e injusto que me parecían algunas cosas de la vida.
Tanto era así, que mi madre vio en mí algún tipo de característica que veía que escribir era lo mío. Y, a los doce años me regaló mi primera y única maquina de escribir -una Olivetti 42- de las más modernas y (para nuestros bolsillos) caras de aquellos años 80. Me inscribió a clases de mecanografía donde conseguí en los dos años de formación mi primer y único (también) Diploma de Honor.
De hecho mi seudónimo no lo elegí por estética, sino porque quería que el apellido de mi madre fuera por delante de mi nombre. Todo se lo debo a ella y a su apoyo incondicional desde mi infancia.
Y, ahora, viene la gran pregunta, ¿por qué escribo? A la que respondo:
– Me encanta meterme en las historias que llegan a mí de una u otra forma. Elegí el intimismo porque YO quería ser, vivir, respirar, oler… ponerme en los zapatos de la gente que tenía un silencio que las enfermaba lenta y gravemente. Sí, porque cuando no puedes gritar, comentar, o hablar de ti mismo en según qué temas, hay que callar, por aquello de «los trapos sucios se lavan en casa». Una educación anticuada en la que no estoy nada de acuerdo por el daño que eso ha causado y sigue, a día de hoy causando.
Hay sentimientos que necesitan no solo voz, sino que les haga SENTIR a quienes leen mis relatos.
Empecé escribiendo algo parecido a poesía en 2010, «Sentimientos a flor de piel» publicado en 2011. Tuvo un éxito que no me esperaba y admito que tanto aplauso me asustó. Con él disfruté del honor que es presentarlo en el Museo Garnelo de Montilla (Córdoba), llamado también «La Casa de las Aguas».
Colaboré mientras preparaba mi segundo poemario en la página digital «Anoche tuve un sueño», además de prestigiosa, muy comprometida con el medio ambiente y el buen hacer.
En 2013 publiqué Manchas de Tinta, una edición limitada de 100 libros. Con él cerré una etapa «poética» para empezar otra más cerebral. Dediqué trece años de mi tiempo libre a investigar sobre el comportamiento humano desde el miedo y la infelicidad. ¿Por qué preferíamos sufrir? y de ahí nació mi pequeña aportación al auto conocimiento con «Nuestro Gran Amigo Desconocido», proyecto al que dejé a un lado tras la muerte de mi madre e hizo que me apartara del mundo de la literatura 8 años. Mientras tanto he ido aportando colaboraciones con revistas defendiendo el derecho de la mujer, en libros y antologías junto a otros y otras escritoras, en la novela que tengo en el cajón bajo llave queriendo salir de ahí.
Después de este tiempo, volví a a la carga con este último proyecto y… ¡aquí vamos de nuevo!
Ahora sí, ¿quién soy? Lo que tú quieras que sea. Lo único que podría decir sobre mí a día de hoy es, que vivo enamorada completamente de la vida, me dejo llevar fluyendo con las historias que me mandáis y escribo. Soy una aprendiz de escritora perenne…
Así que si habéis llegado a leerme hasta aquí y aguantar todo este «tostón» os invito a que me escribáis a mi correo contacto@carmengarciaweb.com y me dejéis una pincelada de vuestros silencios. Estaré encantada de aceptar el reto de ponerme en tu piel.
Un abrazo gigante y un beso enorme.
G. Gómez Carmen.